En 1968 The Byrds grabaron su sexto álbum. Hacía poco que se había incorporado a la banda Gram Parsons, músico de country que les influyó de tal manera que dejaron de lado su estilo más rockero para grabar un disco que sigue siento considerado uno de los mejores discos de country de la historia.
Con esta canción, Gram consiguió algo que nadie hasta la fecha había logrado. Enfadar igualmente a la generación hippie interpretando una canción con una letra que hablaba de Jesús y de la vida cristiana, pero también al público más tradicional, que veía como un músico de country con pintas de rockero, heroinómano y juerguista, alababa la vida cristiana. Y añadiendo una interpretación magistral de este clásico de The Louvin Brothers
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